» Resumen de la expedición

Muy a menudo sabemos como empiezan los viajes y casi nunca como van a terminar. Esta obviedad siempre me ha quitado el sueño, no puedo evitarlo.

Me queda el consuelo de echar la vista atras y ver lo bien que han salido casi siempre mis viajes. Con esa conviccion salgo de casa en pleno invierno a intentar ascender el Monte Newton.
sin concesiones.

De Longyearbyen salimos arrastrando las pulkas desde el mismo hotel en dirección a Fredheim siguiendo el Advendalen que enlazamos con el Sassendalen.

4 dias de esfuerzo brutal.

No me acuerdo si era muy bonito, casi siempre miraba al suelo o atrás en busca de osos. Lo de llevar colgado a la espalda un mauser de la 2º guerra mundial de 8 kilos y en la cintura una pistola de bengalas queda bien solo en las fotos.

A mi regreso he padecido durante dias unos dolores insoportables en la espalda debido a ese hierro decimonónico.

El mes de marzo en Svalbard es muy frio. El sol aparece una pocas horas colgado en las crestas de las montañas sin dignarse a tocar los valles, los mismos por donde nosotros caminamos arrastrando las pulkas y en los que llegamos a padecer temperaturas de –47ºC. El termómetro no subio nunca de –30ºC.

Tambien tuvimos viento, tanto que nos retuvo 2 dias enteros en la tienda. En fredheim el paisaje da un cambio enorme. Los valles de suaves montañas terminan junto a la cabaña de un legendario trampero a orillas del tempelfjord. Alli se alzan imponentes acantilados que serviran de morada a millones de aves en verano. Helados murallones vacios que sobrecogen.

Cruzamos el tempelfjord hacia el Gipsdalen, donde gozamos del espectáculo de la banquisa polar. En la orilla el mar congelado subia al ritmo de las olas y nosotros encima boqui-abiertos escuchabamos el rumor del hielo.

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